Los académicos María Rosa Buxarrais Estrada y Evaristo Ovide (universidad de BArcelona) en su artículo “El impacto de las nuevas tecnologías en la educación en valores del siglo XXI” reflexionan sobre el papel que pueden cumplir las herramientas digitales, tanto en la eficacia de la actividad docente, permitiendo nuevas formas y medios de aprender, como en la educación en valores, fomentando la iniciativa personal, la solidaridad, el trabajo en equipo, la capacidad crítica o la interacción social.

El profesor, salvo las raras excepciones de los líderes mundiales en sus campos de estudio, ya no es visto por el estudiante como ”la fuente de sabiduría”. El estudiante sabe que ningún profesor puede competir con la información presente en la Web, la cual puede estar escrita por las personas más expertas en un tema en el ámbito mundial. (…) Así, la aportación que el profesor ha de hacer a los estudiantes no es la de proporcionar la información ”correcta”, sino ayudarles a encontrarla, seleccionarla, a identificar las fuentes fiables, a enseñarles a citarla y hacerla suya respetando la autoría.

Este cambio de rol implica un cambio de valores importante. El profesor tradicional exige silencio, obediencia y atención a su persona. El profesor del siglo XXI, como facilitador, fomenta el debate, la iniciativa y la atención a los compañeros para, entre todos, con su supervisión y apoyo, ir encontrando el camino hacia el conocimiento. Da protagonismo al estudiante, promueve la participación y premia el trabajo en equipo y la capacidad de debatir y solucionar conflictos de forma razonable y razonada. Este no es un profesor autoritario que impone la ley, sino que negocia las reglas con los estudiantes para que sean ciudadanos responsables.

De todas formas, la reacción de los estudiantes cuyos profesores optan por estas metodologías no tradicionales no siempre es positiva. (…) Los cambios siempre implican esfuerzo de adaptación, no sólo para el profesor, sino también para el estudiante, con lo que, si bien es fácil encontrar una respuesta muy positiva (en la clase de Educación moral de la licenciatura de Pedagogía de la Universidad de Barcelona, en la que tradicionalmente había una matrícula de unos 23 alumnos, tras implementar esta nueva metodología, vio al año siguiente un aumento de más de cien por ciento), también es posible advertir resistencia al cambio por parte de los estudiantes, pues la actitud pasiva y mecánica del obrero (objetivo con el que se crearon las escuelas en la revolución industrial) es mucho más fácil de adquirir que la de un ciudadano crítico, activo y emprendedor. Es importante tener en cuenta este punto para evitar expectativas idealistas que no siempre coincidirán con la realidad.

Buzarrais, M. R., Ovide, E. (julio–diciembre, 2011). El impacto de las nuevas tecnologías en la educación en valores del siglo XXI. Sinéctica, 37. Recuperado de http://www.sinectca.iteso.mx/index.php?cur=37&art=37_11


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Dado el contexto de las Tics y la educación superior:

¿Qué cambios son necesarios en tu práctica docente?

A continuación te invito a conversar entre tus compañeros de clase y responder a esta pregunta (más abajo en: Responder) escribiendo una breve reflexión personal sobre tu práctica docente frente al impacto que tienen estas nuevas tecnologías en la educación superior del siglo XXI.