El coaching es un entrenamiento que busca aumentar el potencial humano para obtener los resultados deseados. Esta disciplina trabaja en la línea de las competencias genéricas, que corresponden a las habilidades, aptitudes y conocimientos transversales y que son transferibles a diversos contextos de la vida (personal, laboral, social…), como por ejemplo la comunicación, gestión emocional, coordinación de acciones, liderazgo, entre otras. Además, existe una línea de coaching existencial que aborda aprendizajes transformacionales, cambios profundos a nivel del “ser”.

Definir el coaching en una sola frase es algo ambicioso, dependiendo del enfoque teórico, sus técnicas y el perfil del profesional que lo implementa puede llegar a tener grandes diferencias entre una manera de hacer coaching y otra. Sin embargo, en términos generales debe entenderse como un proceso y no un fin, que busca acompañar el tránsito de quien consulta desde su estado actual al estado deseado, y lo que ocurre entre estos dos puntos obedece a una serie de aprendizajes (cambios) en las dimensiones del ser humano (mente, cuerpo, emoción) con diferentes niveles de profundidad.

Dependiendo de la inquietud, dificultad, problemática o desafío que desee abordar la persona que consulta (coachee) será el tipo de proceso que experimentará (coaching para competencias genéricas, coaching existencial, o ambas). En este sentido se habla de niveles de profundidad en el aprendizaje que desarrolle el/la coachee.

Profesional coach

Un coach es una persona capacitada para acompañar procesos de cambio que busquen aumentar el potencial humano de manera individual o colectiva para alcanzar sus metas.

En su formación y en su práctica profesional, él/la coach ha desarrollado las distinciones necesarias para acompañar procesos de aprendizaje que impacten en los resultados y en la satisfacción de las personas que consultan (coachee).

En relación con el tipo de coaching que ejerce y su línea formativa existirán diferentes orientaciones y objetivos. Algunos tipos de coahcing son:

  • Coaching de vida
  • Coaching ejecutivo
  • Coaching de equipos
  • Coaching deportivo
  • Coaching educativo
  • Coaching y nutrición
  • Entre otros

Quien decida experimentar un proceso de coaching con algún profesional certificado puede hacerlo por diferentes vías. Hoy en día existen agrupaciones de coaches y profesionales independientes que ofrecen sus servicios en esta materia. Por otro lado, las organizaciones poco a poco comienzan a reclutar a coaches para ocupar ciertos puestos, ya sea porque requieren de las habilidades que ofrece esta disciplina o para que acompañen directamente el desarrollo del potencial humano al interior de la organización (gerente o líder coach, docente coach, tutor coach, etc.).

¿Coaching individual o grupal?

El coaching de vida y el coaching ejecutivo son procesos de aprendizaje dirigidos a personas interesadas en aumentar su nivel de satisfacción interna y también a mejorar sus resultados utilizando sus propios recursos. Este trabajo se basa en sostener una serie de conversaciones confidenciales que llevan al coachee (persona que consulta) a gestionarse de una mejor manera en los diversos contextos donde se desenvuelve. Mediante técnicas de indagación y reflexión él/la coach busca intervenir en el dominio cognitivo, emocional y corporal para generar estos cambios desarrollando nuevas habilidades o competencias.

El coaching organizacional y el coaching de equipos son procesos donde un coach acompaña a un grupo de personas para lograr sus metas en común, y también a fortalecer sus relaciones y vínculos laborales y personales. Mediante diversas técnicas se busca potenciar al equipo para que en conjunto encuentren la mejor solución a sus problemas, dificultades o desafíos.

¿Cómo trabaja un coach?

A diferencia de otras disciplinas que buscan desarrollar o fortalecer el potencial humano, el coaching se enfoca en los propios recursos de la persona que consulta (coachee). Él o la coach trabaja con la dimensión cognitiva (o mental), emocional y corporal de la persona, levantando sus estructuras de pensamiento, las respuestas emocionales que frecuenta, e indagando también en sus hábitos y resultados con la intención de dibujar un lienzo de antecedentes que servirá para dar respuesta a la inquietud, desafío, problemática o dificultad que la persona desea abordar.

El coaching no es una disciplina que busca resolver temas relativos a la salud mental de las personas, por lo que se distancia de la psicoterapia como proceso de acompañamiento y sanación.

En el coaching, la persona que consulta es quien tomará las decisiones y generará los cambios, es el propio coachee quien descubrirá la mejor forma de hacer las cosas. El coach no entrega consejos ni recetas, no dice lo que hay que hacer o dejar de hacer; en cada sesión irá mostrando las estructuras y recursos que frecuenta el coachee para construir nuevas soluciones.

Este proceso se desarrolla principalmente por medio de la conversación (lenguaje como generador de realidad); no obstante, en ciertas ocasiones él o la coach podrán ofrecer retos o desafíos para disolvercreencias, conductas o resultados a los que acostumbra llegar él/la coachee. No existe un patrón o una metodología previamente definida, en cada sesión se abren oportunidades de indagación e intervención; y para ello el coach dispondrá su maleta de herramientas en el proceso. Cada experiencia en el coaching es una revelación. Es por esta razón que se habla del “arte del coaching” y no de la “ciencia del coaching”, ya que no existe una metodología única para realizar este tipo de acompañamiento.

Antes de iniciar un proceso de acompañamiento coaching es fundamental conocer la orientación del profesional coach, ya que sus distinciones (competencias, habilidades, conocimientos) sin duda impactarán el proceso del coachee. Sin embargo, un buen coach sabrá “aparecer” o “desaparecer” cuando sea necesario, entregará en cada sesión lo mejor de sí, sin soltar a su coachee; y por sobre todo su foco siempre estará en la persona que consulta y no en sus destrezas.

Coaching presencial y virtual

En tiempos de distanciamiento físico, una solución ha sido virtualizar el servicio de coaching mediante plataformas tecnológicas con vídeo llamadas. ¿La modalidad virtual altera el acompañamiento?… todo depende de lo que se esté trabajando. Por ejemplo, en el coaching PNL se necesitará más especificación en las metaposiciones (posiciones espaciales corporales) cuando se esté trabajando una modelación.

El escenario más favorable para el coaching es sin duda la presencialidad. No obstante, el aprendizaje, la transformación y reconocimiento del potencial humano como fin último no se ven impedidos por la virtualidad; una vídeo llamada también posibilita la toma de consciencia de si mismo, el desarrollo de habilidades socio emocionales, diseño de nuevas acciones, etc.

La virtualización no impide que el coaching se pueda realizar positivamente. Sí es posible sostener sesiones de forma remota por medio de video y audio. ¿Pero qué ocurre con el contacto físico y el trabajo emocional?… Existe una infinidad de formas y técnicas para abordar muchos temas a distancia; las experiencias masivas o individuales a través de una pantalla digital igualmente propician la conexión profunda y sensible entre coach y coachee.

La experiencia del coaching presencial o virtual podrá medir su efectividad de diversas formas, y será la persona que consulta (coachee) quién evaluará positiva o negativamente este proceso. Un coach experimentdo sabrá sostener el espacio emocional y la conexión más allá del distanciamiento físico.

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¿Cómo se forma un coach?

En la actualidad hay diversas instituciones especializadas en el desarrollo del potencial humano con distintos focos. Por un lado están las instituciones que ofrecen experiencias de aprendizaje y desarrollo personal, y por otro lado las que ofrecen programas de formación y profundización en la práctica del coaching.

Si la intención es experimentar un proceso de aprendizaje y crecimiento personal, hay diversas alternativas en programas o cursos que utilizan técnicas y herramientas para incrementar la autoestima; aumentar la toma de consciencia; diseñar nuevos patrones de pensamiento; o aumentar la frecuencia energética en sus participantes.

Generalmente, estos procesos están dirigidos al desarrollo del potencial individual de los participantes o consultantes, y/o adquirir conocimientos generales en esta área. Quienes toman este tipo de programas o cursos son personas interesadas en modificar la manera de relacionarse con el entorno, aumentar sus niveles de satisfacción personal, adquirir herramientas de comunicación más efectiva, ampliar su rango de acción en el mundo, desarrollar habilidades de liderazgo o gestión de personas, entre otros.

Otras instituciones, como universidades e institutos de formación profesional, integran en sus mallas académicas ciertas asignaturas o seminarios donde se adquieren herramientas y conocimientos relativos al coaching con el propósito de complementar el perfil de egreso. Un ejemplo de ello son los postgrados o diplomados en negocios con mención en coaching, o las asignaturas de pregrado relativas a esta materia que propician el desarrollo de habilidades transversales (competencias genéricas) en los profesionales.

Si la intención es dedicarse al coaching, existen instituciones especializadas que ofrecen programas de formación para ejercer como coach y llevar procesos de coaching; es decir, acompañar a otras personas o equipos en sus procesos de cambio y crecimiento aplicando las distinciones que el coaching ofrece. Este tipo de programas entregan una certificación que asegura el desarrollo de estas competenicas en diferentes áreas: coaching de vida o life coaching, coaching ejecutivo, coaching organizacional, coaching de equipos, entre otros.

Algunos de los requisitos de admisión que generalmente solicitan las escuelas de coaching es una entrevista personal y una declaración de intenciones. Otras, exigen a los postulantes contar con experiencia laboral, formación de pregrado y una edad mínima para ingresar. Las escuelas que ofrecen programas de especialización (profundización en algún área específica del coaching) solicitan una certificación inicial que acredite contar con un mínimo de horas de formación previa.

Hoy en día existen organizaciones nacionales e internacionales que resguardan la práctica del coaching con estándares mínimos en su formación (por ejemplo: ICF, FICOP).

Fundamentos del coaching

Cómo se mencionó anteriormente existen diferentes tipos de escuelas y formaciones en coaching. Cada una obedece a diferentes corrientes de pensamiento, y sus fundamentos generalmente están basados en los estudios y conclusiones de sus creadores. Algunos de ellos son:

  • Coaching Ontológico, con base en la filosofía.
  • Coaching Sistémico, con base en la teoría de sistemas.
  • Coaching Transpersonal, con base el estudio de la trascendencia del ser humano.
  • Coaching PNL, con base en los fundamentos de la modelación cognitiva.
  • Coaching Corporal, con base en la biología, disciplinas corporales y la Gestált.
  • Coaching alto impacto, con base en técnicas de enfrentamiento y reto.
  • Coaching Integrativo u Holístico, que integran diversas fuentes.

La ambición de esta publicación es ofrecer una mirada general sobre la disciplina del coaching. Y para conocer en profundidad sus alcances la sugierencia es navegar en las distintas ofertas y miradas que existen; en ellas encontrará un mar de alternativas de formación y experiencias que fomentan el desarrollo del potencial humano. Navegando encontrará aguas calmadas y turbulentas, peces y tuburones, cruceros y botes a remo. Para evitar el naufragio, recuerde activar su GPS para saber donde está y no olvidar hacia donde se dirige.