Cuando hablamos de confianza tendemos a hacer la relación con la seguridad, la sinceridad y también con las competencias personales y profesionales. Si te sientes con curiosidad, carencia o exceso de confianza, o solamente estás disponible para conocer del tema, te invito a leer las siguientes líneas con la advertencia de que no encontrarás formulas ni soluciones, sino más bien una revisión conceptual para estimular la reflexión y el desarrollo personal.


Cuando nos preguntan “¿confías en mí?” se activa un cúmulo de experiencias que hemos construido en la relación con esa persona (espacio relacional). Responder a la pregunta parece sencillo, sin embargo se entrelazan una serie de juicios y creencias que sostienen nuestra manera de entender la confianza.

La confianza en los equipos y sistemas sociales

Para Rafael Echeverría [fundador de Newfield Consulting] la confianza es el corazón de las acciones coordinadas en un grupo de personas que comparten intereses en común; y cuando no hay confianza comienzan a instalarse las barreras que impiden el flujo de las cosas en el futuro planeado. En su libro La Empresa Emergente señala: “La confianza, resulta ser, por lo tanto, el gran motor de la acción y muy particularmente del potencial transformador de los seres humanos” (Echeverria, 2000).

Niklas Luhman (reconocido por su formulación de la teoría general de los sistemas sociales), señala que: “Los grandes procesos civilizadores de transición hacia la confianza en el sistema, dan a la humanidad una actitud estable hacia lo que es contingente en el mundo complejo, hace posible vivir con la consciencia de que todo podría ser de otra manera“. La confianza es uno de los elementos fundamentales y claves para aceptar aquellos compromisos sociales en los cuales nos desenvolvemos día a día como sociedad. ¿Seguimos adhiriendo a estos compromisos socialmente para sentirnos confiados  y seguros?.

Sinceridad y competencia

Julio Olalla reflexiona sobre este tema y explica que existen dos grandes formas para entender la confianza. Está la confianza operativa que proviene de la capacidad demostrable de un individuo para responder frente a una situación: “confió que eres capaz de hacer lo que dices…”; donde operan sus “competencias” para entregar un resultado. Y también la confianza que apela a la sinceridad: “confió en ti por que creo en lo que me dices… “. Ambas se sostienen en la experiencia con el otro (confianza en la sinceridad / confianza en la competencia).

Despejar los juicios que tenemos con otra persona nos puede liberar de grandes dilemas al momento de emprender una tarea en conjunto. ¿Cuántas veces hemos hecho una suerte de “baypass” por no confiar en otra persona?… A veces apelar solamente a la confianza operativa nos saca del vicio de la “desconfianza a secas” en los equipos de trabajo; este gesto también nos ayuda a mirar desde otro punto las expectativas que compartimos.

La autoconfianza

La autoconfianza tiene relación con una serie de cualidades personales donde se sustenta la idea de logro (“soy capaz”). Esta forma de pensarse estable y seguro/a nos impulsa a enfrentar retos con cierto coraje y templanza. La autoconfianza se basa en la imagen que hemos creado de nosotros mismos, y esta impacta en relación que tenemos con el mundo.

La PNL nos dice que las personas entregamos la mejor respuesta frente a un estímulo; es decir, para cada situación responderemos con la ecuación perfecta utilizando los recursos que tenemos a la mano: conocimientos, emociones, experiencias, etc. Uno de los principios de la PNL es: “Las personas poseen todo los recursos que necesitan“, es decir, cada persona posee el potencial necesario para lo que se proponga, el problema está cuando esta fuerza es limitada por las propias creencias.

El entrenamiento de la autoconfianza es un proceso de introspección que involucra un análisis profundo sobre la imagen de uno mismo y del resto. Para alcanzar el nivel de autoconfianza deseado existen diversos caminos; sea cual sea el modelo que adoptemos, lo cierto es que la autoconfianza no solo es algo mental, también es una experiencia emocional que se expresa en el cuerpo, por lo tanto necesitaré fortalecer mi sistema músculo-esquelético para aumentar mi autoconfianza (necesito un cuerpo que me sostenga).

¿Confías en tus corazonadas? (Instinto e intuición)

La confianza también nos trae noticias de nosotros: como cuando creemos ser capaces de asumir un desafío mayor sin evidencia alguna que nos muestre tal experticia: o la sublime tranquilidad que proviene de una sabiduría sostenida en alguna parte de cuerpo o nuestro inconsciente (u orígenes más profundos); como cuando tomamos una decisión sin base racional, desde la panza… Más veces de lo que creemos actuamos de forma irracional.

El psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo Carl Gustav Jung (1875-1961) señaló que los “actos instintivos” son aquellos en los que la conducta no obedece a un motivo u objetivo completamente consciente. El autor señala que podemos observar el poder que ejercen los instintos en la manera desmedida o exagerada con la que solemos reaccionar a algo, dice: “Me inclino a pensar que la conducta humana está influenciada por los instintos mucho más de lo que se cree“.

Para el filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900) el instinto está profundamente conectado con el impulso vital del ser humano y “se revela como verdadero o bueno porque conlleva placer“. El instinto es acompañado por el placer y se opone a la obligación moral: al deber ser. ¿Cuántas veces has reaccionado desde el instinto?.

Por otro lado, la intuición según Jung es un tipo de percepción que se asocia generalmente con los artistas o los místicos y que permite anticiparse a eventos y también a imaginar formas alternativas de existencia. La intuición tiene relación con un sentimiento, forma o imagen a priori que emerge al momento de enfrentar un estímulo. Es un “presentimiento” o una “corazonada”… ¿Confías en tu intuición?.

Crisis de confianza

Actualmente, se habla que la sociedad está sumergida en una profunda crisis de confianza. Las personas hemos dejado de confiar en las instituciones y sus autoridades. ¿Qué experiencias nos llevan a sostener tal juicio?.

Humberto Maturana (biólogo, premio nacional de ciencias 1994) dice: “Toda convivencia se funda en la confianza y el mutuo respeto. Una de las cosas que nos pasa en Chile es que hemos perdido la confianza y eso ocurre cuando no se cumple ese acuerdo” [ver]. “La única forma de que generar confianza es que haya honestidad. Y eso se da cuando se cumplen las promesas” [ver].

La desconfianza

La confianza es un juicio y a la vez una emoción compleja; surge producto de una previa experiencia con algo o alguien. ¿Es entonces nuestra manera de ver las cosas lo que define los lazos de una relación? (el observador que somos hoy).

Cada vez que se instala la desconfianza las cosas dejan de fluir como antes. Con la desconfianza aparece el control, el miedo, la negación, y nos cerramos a que las cosas puedan cambiar. Solo con hechos es posible volver a construir la confianza. Estos nuevos eventos deben ser lo suficientemente convincentes para construir una nueva relación entre ambas partes. Estas nuevas acciones serán las responsables de cimentar el futuro camino.

Confiemos en la capacidad transformadora del ser humano, desconfiar de ello puede ser un gran enemigo en nuestro presente (o futuro). Escuchemos nuestra forma animal de percibir el mundo y entreguémonos a sabiduría del tiempo… Las condenas eternas que hacemos producto de confiar o no confiar nos  pueden limitan profundamente en nuestra relación con el mundo.

BLOG VICTOR HUGO LARA


  • Victor Hugo Lara. Coach Ontológico, Corporal y Sistémico de Equipos. Magíster en Educación Superior. Profesional dedicado al desarrollo de habilidades transversales en contextos de educativos y organizacionales.