La víctima es aquel que vive como una oveja: quejándose de todo sin hacer nada. El protagonista es quien se hace cargo de aquello que le ocurre, asumiendo las consecuencias de sus acciones, se responsabiliza sin culpar al resto. 

¿Desde qué lugar estoy viviendo?

Existen diversas formas de afrontar los fenómenos y eventos que ocurren a nuestro alrededor. Y frente a cualquiera de ellos tenemos la capacidad de decidir, tomar una posición, y optar por un camino u otro (hay muchos). Existen varias “respuestas” desde las cuales operamos (estrategias), cada una con sus ventajas y desventajas.

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Independientemente del resultado o beneficio que obtengamos, producto de nuestras respuestas, lo importante no es solamente darse cuenta de esta estrategia de adaptación por la cual optamos (toma de consciencia); también lo es revelar a nuestros ojos las consecuencias que ocurren producto de mis decisiones.

Víctima

Protagonista

Reacciona Elige su respuesta
Se queja Solicita cambios
Culpa a otros, así mismo(a) Asume su responsabilidad
Dice: “No puedo” Dice: ¿Qué más puedo hacer?
Está condicionado(a) por otros Es libre de gestionar sus acciones, emociones…
Se siente un(a) prisionero(a) Se siente un(a) aventurero(a)
Las cosas le pasan Hace que las cosas ocurran

Ventajas y desventajas

Una de las ventajas de operar desde la “víctima” (como estrategia) es que la víctima no se hace responsable de que las cosas sucedan (y esto a su vez significa una desventaja) son otras personas las responsables. Es inocente de aquello que está ocurriendo en su interior y exterior.

Una desventaja de la víctima es que, al ser inocente, no tiene el poder de modificar lo que sucede a su alrededor ni tampoco en su interior. No puede dominar la situación ya que siempre es otra persona la que puede y/o debe hacerlo, no posee la autoridad suficiente para hacer cambios.

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De la mano con la idea anterior, la víctima no puede administrar su propio bienestar. Ya que otras personas son las responsables de que las cosas pasen, siempre estarán sujetos a la determinación que el resto tome por ellos(as). La víctima vive desde el lugar donde otros tienen la facultad de administrar su calidad de vida. No tiene el poder por si solo(a) de mejorar las condiciones en su trabajo, sus estudios, en su círculo de amistades, o en la relación con su pareja. En el contexto donde decida vivir el rol de la víctima no podrá mejorar las cosas, siempre será otro (condición) el/la responsable de hacer el cambio.

¿A quién cedo el poder?

La víctima estará a la merced de que el resto descubra sus necesidades, sufriendo en silencio la impotencia de no poder hacer nada. En ocaciones adopta la voz de “la queja”,  sembrando y difundiendo con el resto la sensación de estar atado de manos y pies, culpando a otros por su sufrimiento. Por ejemplo: “si cambiaras tu forma de ser yo sería tan feliz…”.

La víctima cede el poder al resto. Así como las ovejas pastan, viven y mueren en función de lo que decida su amo. Vivir como ovejas es entregarle autoridad a otra persona para que viva mi vida.

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Nos revelamos en el lenguaje

La víctima y el protagonista se revelan permanentemente en el lenguaje (verbal y no verbal). Por ejemplo: “Me haz hecho tanto daño…” versus “He dejado que me dañes…”; “No tengo tiempo para descansar…” versus “Decido priorizar otras actividades por sobre el descanso…”. Ambas posturas tienen un foco en la responsabilidad (o culpa) que le otorgan a algo.

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A veces las frases de “la víctima” no poseen un sujeto a quién responsabilizar, mientras que las del “protagonista” responsabiliza a alguien, por ejemplo: “Nunca, a nadie le ha importado mi felicidad…” versus “Últimamente no me he preocupado por mi felicidad…”.

La víctima no se involucra con las cosas ni las personas, está de paso como un turista en un país lejano. Son otras personas (o entes) las que tienen la responsabilidad y deber de “hacer que las cosas pasen”. El hecho de no involucrarse con la problemática hace que tampoco lo hagan con la solución. La víctima no tendrá la solución a un problema, siempre lo tendrá el protagonista.

Mi estratégia aprendida

Tanto la víctima como el protagonista obedecen a respuestas aprendidas frente a diversas situaciones, obteniendo como resultado un beneficio particular. Este “aprendizaje previo” se replicará como una estrategia aprendida todas las veces que sea necesario, o cada vez que se espere un resultado similar al anteriormente experimentado.

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Nuestra estrategia aprendida se instala en nosotros consciente o inconscientemente. Cuando es consciente se tiene mayor libertad para optar y decidir: a) mantengo la conducta de siempre o b) experimento la vida desde otro lugar. Cuando esto último ocurre los resultados que siempre se han obtenido comienzan a ser otros, las personas vivenciamos un  proceso de aprendizaje transformacional, cambiamos la visión que tenemos de las cosas, empezamos a operar desde otro lugar: más conscientes y cercanos a lo que queremos. Con la opción b) construimos  en nosotros un nuevo aprendizaje, sumando otra “estrategia aprendida” más a nuestra mochila de respuestas.

Responsabilidad y protagonismo

El/la protagonista se hace responsable de sus propias decisiones, asume riesgos y responde por ellos, asumiendo las consecuencias de sus actos con quién sea necesario hacerlo.

Todo lo que hacemos, decimos, sentimos y pensamos genera consecuencias, en nosotros y/o en otras personas. La clave está en tomar consciencia de esto, para elegir responsablemente desde donde queremos experimentar la vida.

Para elegir es necesario pasar por la “toma de consciencia”, despertar y abrir los ojos para observar con atención: lo que hacemos, decimos, sentimos y pensamos de nosotros, del resto, del mundo.

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En la literatura esta temática se ha abordado ampliamente, desde diferentes disciplinas y con diversos matices. Para mí, en primera persona y en un acto de soberbia, me atrevo a resumirlo de la siguiente forma:

“Tomar consciencia de mis decisiones me hace protagonista, y también responsable de mí y del impacto que generan mis acciones. Como protagonista puedo hacer que las cosas cambien a mi alrededor como un director de cine lo hace en sus películas, y también puedo hacer que cambien dentro de mi como un artista diseñando su obra. Asumiendo el rol de protagonista puedo alcanzar logros propios y vivir la vida que deseo vivir, no la que otros han decidido por mí.