Al parecer diciembre es un mes de preguntas grandes y respuestas grandes. Donde el Kairós, el momento oportuno, aparece con más fuerza para observar con atención las acciones y la presencia de los resultados y desempeños.

El resultado de toda acción ofrece evaluaciones, efectos y cambios; y en algunos casos reflexiones sobre aquello. Cuando observamos juiciosamente los resultados, se cruza el sentido del tiempo y el desempeño, el aprendizaje y también aquello que faltó… como cuando nuestro foco es la carencia.

Llamaría a diciembre el metames, la última cena, o sencillamente la previa. Le llamaría “diciembra” la madre de todas las ansiedades. No obstante, no poseo tal autoridad para hacerlo.

Por estos días me preguntan ¿por qué haces esto?. La pregunta “por qué” me acerca a la certeza, lo que ya ocurrió, aquello que ya es historia.

Juicio de temporalidad

El foco puesto en el pasado nos proporciona sentido, pertenencia, razones, y explicaciones esenciales para entender las cosas. Raíces, valores y creencias se hallan ahí atrás. Todo el aprendizaje y toda la educación del mundo, sería imposible comprender lo que somos hoy sin girar la vista al pasado. Jacques Delors, en su informe a la Unesco (1996) dijo: “la educación es todo lo que la humanidad ha aprendido sobre sí misma”… un informe cargado de pasado y futuro a la vez.

No obstante, la pregunta “para qué” me devela un futuro, aquello incierto. Decido transformar la pregunta del “por qué” en un “para qué”, dado que en esto si tengo autoridad.

¿Para qué?

El “para qué” impulsa a la acción, es una vía directa al aprendizaje como recurso, sin heridos, sin malos o buenos, sin tanto pasado. El “para qué” ofrece la posibilidad de desprenderse de lo ocurrido y dejarlo en su lugar: allá atrás donde ocurrió. Cualquier emoción o sentimiento anclada al pasado exige grandes dosis de tiempo y energía.

El cierre del ciclo anual nos plantea observar la metamorfosys que ocurre en nosotros, en el trabajo, el estudio, la familia. Todos los contextos y sistemas entran en diciembre, y para todos surgirá tal vez un evaluación, una pregunta grande y/o una respuesta grande.

#Diciembra

Para enfrentar la deriva, futuro incierto, y abandonar la ansiedad que “diciembra” trae, decido llevar lo que a mi juicio es pertinente llevar: las cosas que me han servido siempre y conforman lo que quiero ser.

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